|
DÃa Universal de la Infancia, 20 de noviembre de 2009 Bogotá, Caracas, Roma Comunicado de prensa del Jesuit Refugee Service Hay que actuar para evitar crÃmenes de guerra contra los niños Obligar a alguien a poner en riesgo su propia vida y/o a cometer actos atroces, exponiéndolo a enfermedades fÃsicas, a heridas, a violencia sexual y a tortura, sólo puede definirse como una conducta inhumana. Miles de niños viven esta situación todos los dÃas. Por esta razón el Jesuit Refugee Service (JRS), en el marco del DÃa Universal de la Infancia (20 de noviembre), expresa su enorme preocupación por las acciones generalizadas, continuas y sistemáticas del reclutamiento y explotación de niños en el conflicto armado colombiano. Aunque se desconoce la magnitud exacta y la extensión geográfica del reclutamiento, al menos 11.000 niños colombianos están vinculados en la guerra ya sea como combatientes, o en tareas de apoyo. Según la coordinación de comunicaciones del JRS Latinoamérica y El Caribe, este reclutamiento y utilización de niños por parte de grupos armados ilegales es un crimen de lesa humanidad que está afectando a niños, niñas y adolescentes en Colombia y sus fronteras.
El descontrolado uso de niños por parte de estos grupos es un distintivo de la cultura de la impunidad que durante 50 años ha caracterizado al conflicto armado en Colombia. El JRS hace un llamado a la comunidad internacional a presionar y ayudar, cuanto sea necesario, al gobierno de Colombia, para que cumpla con sus obligaciones humanitarias y con los derechos humanos con el fin de eliminar esta práctica nefasta.
Aproximadamente, uno de cada cuatro combatientes en Colombia es menor de 18 años. En algunos casos, representan más de 30 por ciento de las unidades de algunos grupos guerrilleros y paramilitares. La DefensorÃa del Pueblo de Colombia y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) advirtieron que la media de edad de reclutamiento habÃa descendido de 13-8 años, en 2002, a 12-8 años, en 2006.
La amenaza del reclutamiento forzoso de niños es una de las principales causas del desplazamiento en Colombia. Muchos de los cuatro millones de desplazados colombianos y del más de medio millón de refugiados en los paÃses vecinos huyeron de sus hogares por temor a que sus hijos fueran obligados a participar en la guerra.
Por desgracia, el conflicto ha comenzado a desestabilizar la vida polÃtica, social y cultural en los paÃses vecinos, distintos informes sobre combatientes que reclutan por la fuerza a niños en los territorios fronterizos de Venezuela, Ecuador, Panamá y Brasil demuestran esta situación. Miles de refugiados, y sus nuevos vecinos, siguen sufriendo por la misma violencia generalizada y especÃfica, que forzó su desplazamiento inicial. Los niños refugiados y los del paÃs de acogida se enfrentan a peligros de explotación por parte de los actores armados.
La persistencia de esta violencia obstruye el desarrollo de estas regiones fronterizas, ya que el dinero se invierte en la guerra y la seguridad y no en servicios sociales, como educación y atención sanitaria. Ante la inseguridad, la violencia fÃsica y sexual, y el reclutamiento forzoso, muchos padres son reacios a enviar a sus hijos a la escuela. Al negárseles la educación, los niños crecen en un entorno marcado por el miedo y el terror. Condiciones que aseguran un futuro de violencia.
El JRS pide a las personas de buena voluntad que apoyen a los grupos que trabajan tanto con niños soldados como con los que evitan su reclutamiento; y que animen a los lÃderes nacionales, regionales y mundiales a actuar en nombre de este grupo vulnerable y sin voz.
Notas para el editor: El Jesuit Refugee Service (JRS) hace presencia en seis paÃses de la región Latinoamérica y El Caribe - Colombia, Ecuador, Panamá, Venezuela, Haità y República Dominicana – en donde se responde a necesidades enmarcadas en el acompañamiento, servicio y defensa de las personas en situación de refugio, migración y desplazamiento. Además de apoyar la sensibilización de la población con la que conviven y quienes están riesgo de ser afectados por el conflicto en Colombia y en los paÃses vecinos.
En todo el mundo, el JRS trabaja en más de 50 paÃses, con un equipo de 1.200 personas, entre laicos, jesuitas y otros religiosos. Los servicios ofrecidos por la organización responden, entre otras, a las necesidades sociales, educativas y de salud de 500.000 refugiados y desplazados, de los que más de la mitad son mujeres. Dichos servicios se ofrecen independientemente de su raza, origen étnico o confesión religiosa.
Para más información, contacte con James Stapleton, coordinador internacional de comunicaciones Tel: +39 06 68 977390; +39 346 234 3841 e-mail:
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
; www.jrs.net
Andrea Martin, Coordinadora de Comunicación Servicio Jesuita a Refugiados para América Latina y el Caribe e-mail:
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
|